El ICAM impulsa el bienestar como eje estratégico para transformar la cultura de la abogacía

  • El I Foro Bienestar en la Abogacía, impulsado por la Fundación ICAM, ha reunido a representantes de grandes, medianos y pequeños despachos para compartir experiencias reales sobre bienestar organizacional y sostenibilidad profesional.
  • Representantes de Uría Menéndez, Cuatrecasas, Pérez-Llorca, ECIJA, Elzaburu, Blas Camacho Abogados, Lener y Zabalgo Abogados abogaron por un cambio cultural dentro de la profesión para afrontar el bienestar como una cuestión estructural ligada a la sostenibilidad de los equipos.
  • Isabel Winkels , vicedecana del ICAM, destacó que “el bienestar en la abogacía no es un asunto privado de cada despacho: es un reto de sector, y como tal hay que abordarlo”.

La dificultad para desconectar, el desgaste profesional, la presión derivada de la disponibilidad permanente o la creciente rotación de profesionales fueron algunos de los desafíos que centraron el I Foro Bienestar en la Abogacía, impulsado por la Fundación ICAM para situar el bienestar como uno de los grandes retos estratégicos de transformación de la profesión jurídica.

El encuentro reunió en la sede colegial a representantes de grandes firmas y despachos medianos para abordar cómo la salud mental, la conciliación, el liderazgo o la seguridad psicológica están dejando de percibirse como cuestiones accesorias para convertirse en elementos directamente vinculados a la sostenibilidad de los equipos, la calidad del ejercicio profesional y la capacidad de atraer y retener talento en un sector cada vez más competitivo y exigente.

La apertura institucional corrió a cargo de la vicedecana del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid, Isabel Winkels, quien defendió que “hablar de salud mental no es una opción, es una necesidad” y reivindicó la necesidad de avanzar hacia una transformación cultural dentro de la profesión jurídica.

Winkels advirtió de que durante años determinados problemas relacionados con el estrés, la ansiedad, el agotamiento o la presión profesional se han normalizado dentro de la abogacía como si formaran parte inevitable del ejercicio, dificultando que muchos profesionales pidan ayuda o compartan situaciones de desgaste. Frente a ello, defendió la importancia de construir entornos profesionales “más humanos, más conscientes y más sostenibles”, capaces de integrar el bienestar dentro de la cultura organizativa de los despachos y no únicamente como una respuesta puntual ante situaciones de crisis.

En este sentido, la vicedecana subrayó que el bienestar no puede seguir abordándose como una cuestión periférica o exclusivamente individual, sino como un factor ligado directamente a la sostenibilidad de las organizaciones, al compromiso de los equipos y a la propia calidad del servicio jurídico. También puso el foco en la necesidad de reforzar modelos de liderazgo con mayor capacidad de escucha y acompañamiento, capaces de detectar situaciones de desgaste antes de que desemboquen en problemas más graves de salud mental o desconexión profesional.

“El bienestar no puede quedarse en un discurso”, señaló Winkels, quien defendió la necesidad de avanzar hacia espacios de trabajo con mayor seguridad psicológica, más capacidad de conciliación y culturas organizativas donde compartir situaciones de presión o malestar deje de percibirse como un signo de debilidad.

La vicedecana destacó además el papel que puede desempeñar el Colegio en este proceso de transformación cultural, impulsando espacios de encuentro, reflexión y acompañamiento para los profesionales. “Este Foro nace con vocación de continuidad y con la voluntad de convertirse en un espacio vivo, práctico y honesto para abordar problemas reales de la profesión y compartir soluciones concretas”, afirmó.

La jornada contó con la participación de Mariola Quesada, , quien abordó la necesidad de pasar del “bienestar como discurso” al “bienestar como palanca real de sostenibilidad en los despachos”, una idea que articuló el conjunto de las sesiones celebradas durante el foro.

Antes del inicio de las mesas redondas, abogada y experta en bienestar organizacional Mariola Quesada, defendió la necesidad de pasar del “bienestar como discurso” al “bienestar como palanca real de sostenibilidad en los despachos”, una idea que articuló el conjunto de las sesiones celebradas durante el foro.

Grandes despachos: medir, escuchar y anticiparse

La primera mesa del Foro, bajo el título “Bienestar en grandes despachos: lo que no se mide, no se gestiona, y ya hay quien lo está midiendo”, reunió a Asier Arriaga, de Uría Menéndez; Carmen Egido, de Cuatrecasas; Eva Delgado, de Pérez-Llorca; y Lydia Pascual, de ECIJA.

Durante el coloquio, moderado por Mariola Quesada, los participantes coincidieron en rechazar una visión meramente “cosmética” del bienestar y defendieron la necesidad de integrarlo de forma estructural en la cultura de las organizaciones. Entre otras cuestiones, subrayaron la importancia de que las políticas de salud mental cuenten con respaldo real de la dirección, se incorporen a la estrategia organizativa y puedan evaluarse mediante indicadores relacionados con rotación, absentismo, utilización de recursos de apoyo psicológico o clima interno de los equipos.

Los representantes de las grandes firmas señalaron además que el bienestar empieza a abordarse cada vez más desde parámetros vinculados a la sostenibilidad y competitividad de las organizaciones, en un contexto marcado por el aumento de la rotación, las dificultades de fidelización y la creciente presión sobre los profesionales del sector jurídico. En este sentido, varios intervinientes defendieron que invertir en bienestar resulta, en muchos casos, menos costoso que afrontar las consecuencias derivadas de la desafección, el agotamiento o la pérdida de equipos consolidados.

El debate puso también el foco en la necesidad de complementar las métricas tradicionales con mecanismos de escucha más cercanos y cualitativos. Los participantes destacaron el valor de las conversaciones informales, la presencia activa dentro de los equipos o la creación de espacios de confianza para detectar situaciones de estrés o malestar que muchas veces no aparecen en encuestas o evaluaciones formales.

Asimismo, varias firmas compartieron experiencias relacionadas con la implantación de servicios de apoyo psicológico, programas de ayuda al empleado, contenidos de sensibilización sobre sueño, estrés o burnout y medidas orientadas a reforzar la prevención y el acompañamiento emocional dentro de los despachos.

Otro de los asuntos abordados fue el impacto que están teniendo la digitalización y la inteligencia artificial en la gestión de personas dentro de las firmas jurídicas. Los participantes defendieron la necesidad de anticiparse a los cambios derivados de estos nuevos entornos de trabajo y reclamaron modelos de medición más útiles y manejables, basados en indicadores “accesibles, rigurosos, sensibles y pertinentes”, capaces de ofrecer información real sobre el estado de los equipos sin caer en una acumulación de métricas desconectadas de la experiencia cotidiana de los profesionales.

Despachos medianos y pequeños: cultura, cercanía y corresponsabilidad

La segunda mesa del Foro, moderada por Beatriz González, de la Fundación Másfamilia, analizó los retos específicos que afrontan los despachos medianos y pequeños a la hora de implantar políticas de bienestar y salud mental en estructuras con menos recursos y equipos más reducidos.

En el coloquio participaron Isabel Gómez, responsable de Recursos Humanos de Elzaburu; Leonor Gómez, abogada sénior de Blas Camacho Abogados; Cristina Peláez, directora de Recursos Humanos de Lener; y Paloma Zabalgo, socia directora de Zabalgo Abogados.

Durante el debate, las participantes coincidieron en señalar la carga de trabajo, la dificultad para desconectar, los horarios y la conciliación como algunos de los principales desafíos dentro de la profesión jurídica. Junto a ello, identificaron la rotación como uno de los grandes problemas de este tipo de estructuras, ya que la salida de una persona tiene un impacto inmediato sobre el resto del equipo y resulta mucho más difícil redistribuir cargas de trabajo que en organizaciones de mayor tamaño.

Varias intervenciones subrayaron además la importancia de crear espacios de escucha dentro de los despachos para conocer cómo se encuentran realmente los profesionales y detectar situaciones de desgaste antes de que se agraven. En este sentido, las participantes defendieron la necesidad de fomentar culturas organizativas basadas en la confianza, la cercanía y la corresponsabilidad, así como reservar tiempos específicos para conversaciones individuales y seguimiento personal más allá de las reuniones formales o de evaluación.

El coloquio abordó también las dificultades para transformar determinadas dinámicas históricamente arraigadas en el sector jurídico, especialmente aquellas vinculadas a la disponibilidad permanente o a la identificación entre largas jornadas y compromiso profesional. Frente a ello, varias participantes defendieron modelos de liderazgo más horizontales y orientados al desarrollo integral de las personas.

Asimismo, varias representantes explicaron cómo muchas iniciativas de bienestar están siendo impulsadas directamente por abogados y socias de los propios despachos, incluso en estructuras sin departamentos específicos de recursos humanos, incorporando herramientas como sesiones de coaching, programas de conciliación, espacios de escucha o planes internos de bienestar organizacional.

Las participantes coincidieron también en que las políticas de bienestar y conciliación se han convertido en un elemento cada vez más relevante para la atracción y fidelización de talento, especialmente entre los perfiles más jóvenes, y pusieron el foco en la necesidad de prestar mayor atención a los perfiles intermedios dentro de las organizaciones y reforzar el sentimiento de pertenencia y acompañamiento dentro de los equipos.

En la clausura del encuentro, Quesada destacó el carácter “maduro, comprometido, honesto y abierto” de los debates mantenidos durante el Foro y señaló que tanto los grandes despachos como las firmas medianas y pequeñas comparten todavía importantes retos relacionados con el liderazgo, la conciliación, la seguridad psicológica o la transformación cultural dentro de la profesión jurídica.

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