El exministro de Justicia y exalcalde de Zaragoza defiende la vigencia de los principios esenciales de la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita y respalda su revisión para adaptarla a la realidad actual.
El Colegio de la Abogacía de Madrid le ha entregado la Encomienda de la Hermandad por su contribución al impulso de la norma, coincidiendo con el 30 aniversario de su aprobación.

El exministro de Justicia y exalcalde de Zaragoza Juan Alberto Belloch ha defendido la vigencia de los principios esenciales de la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita de 1996, al tiempo que ha respaldado su actualización para adaptarla a los cambios sociales, tecnológicos y profesionales experimentados durante las últimas tres décadas.
“Ninguna ley debe ser inmutable”, afirmó Belloch durante el acto celebrado por el Colegio de la Abogacía de Madrid con motivo del 30 aniversario de la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita, en el que recibió la Encomienda de la Hermandad ICAM por su contribución al impulso de una de las principales reformas jurídicas de la legislatura de 1993 a 1996.
Al recoger la distinción, Belloch sostuvo que “el sistema que se introdujo en 1996 creo sinceramente que sigue siendo válido en sus principios esenciales”, aunque consideró necesario revisar la norma para responder a una realidad muy distinta de la existente en el momento de su aprobación.
“Es cierto que en 2026 ni la sociedad, ni los medios tecnológicos, ni los conflictos, ni los procedimientos, ni los jueces, ni los abogados o fiscales son lo mismo. Y por eso estoy plenamente de acuerdo en la revisión de la ley”, señaló.

Un derecho vinculado a los principios constitucionales
Durante su intervención, Belloch destacó que la asistencia jurídica gratuita trasciende la organización de un servicio público destinado a las personas que carecen de recursos suficientes para litigar.
“La justicia gratuita no implica solo organizar un servicio al ciudadano que carece de recursos económicos suficientes para litigar. Está en la esencia de los principios constitucionales”, afirmó.
El exministro vinculó la norma con el derecho de acceso a la justicia, la tutela judicial efectiva, la igualdad de armas dentro del proceso y la posibilidad de utilizar los medios de prueba pertinentes para la defensa. También subrayó su conexión con derechos esenciales de los profesionales de la abogacía, como la libertad de defensa, la dignidad en el ejercicio profesional y la igualdad frente a las demás partes.
De cara a una futura reforma, Belloch defendió que debe preservarse la razón de ser del sistema: “Garantizar que los ciudadanos tengan una abogacía de calidad con independencia de sus posibilidades económicas, garantizar que el servicio funcione, garantizar la dignidad, seguridad y retribución de los abogados y el derecho de libre elección”.
“Asegurar un sistema eficiente basado en esos principios es el reto que tienen por delante”, concluyó.

Un reconocimiento compartido con los equipos que hicieron posible la ley
Belloch quiso compartir la distinción con los equipos profesionales, institucionales y parlamentarios que participaron en la preparación y aprobación de la norma.
“El mérito de esta ley solo me corresponde en la medida en que yo era titular del Ministerio de Justicia, y luego de Justicia e Interior, y que tuve el honor de presentar el proyecto al Consejo de Ministros, lograr su aprobación, defenderlo y verlo publicado con gran satisfacción en el BOE”, explicó.
El exministro recordó que la elaboración del nuevo modelo de justicia gratuita había comenzado antes de su llegada al Gobierno, impulsada por las reivindicaciones de los colegios de la abogacía y de numerosos juristas. En su intervención mencionó el trabajo desarrollado por los equipos de los ministros Tomás de la Quadra y del propio Belloch, así como la participación de los distintos grupos parlamentarios.
Entre las personas que contribuyeron a la reforma, recordó a Fernando Pastor, Joaquín de Fuentes, José María Collado, Miguel Cid, Fernando Escribano y Carlos Carnicer, además del papel desempeñado por los decanos de los colegios de abogados y por los diputados de los distintos grupos parlamentarios. Belloch destacó especialmente el consenso alcanzado en torno a una norma cuya aprobación estuvo precedida por una moción unánime del Congreso en 1994.


Ribón destaca su contribución a una justicia accesible para todos
En la laudatio, el decano del ICAM, Eugenio Ribón, destacó que la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita permitió organizar un sistema público con procedimientos, requisitos y reconocimiento formal del derecho, haciendo efectivo el principio de que nadie debe quedar fuera de los tribunales por no poder pagar un abogado o un procurador.
“La justicia gratuita no era una concesión caritativa, sino la garantía práctica de un derecho constitucional: el acceso a la tutela judicial efectiva en condiciones de igualdad”, afirmó Ribón.
El decano situó el legado de Belloch dentro de una concepción de la justicia como servicio público y recordó que durante su etapa ministerial se aprobaron también reformas de gran alcance como el Código Penal de 1995, la Ley del Tribunal del Jurado, la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial y la creación de los institutos de medicina legal.
Treinta años después de la aprobación de la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita, el ICAM ha reconocido así la contribución de Belloch y de los equipos que hicieron posible una norma que continúa siendo una pieza esencial del Estado de Derecho, pero cuya actualización considera necesaria para garantizar la calidad, la eficacia y la sostenibilidad futura del sistema.
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