
Compass Gruoup, compañía de restauración colectiva, fue reconocida el pasado mes de marzo con el Premio Igualdad “Belén Landáburu y María Telo” en la categoría de persona jurídica por su compromiso con la diversidad, la inclusión y la generación de oportunidades reales para mujeres en situación de vulnerabilidad. A través de iniciativas como Woman’s Academy, la compañía impulsa un modelo de empleabilidad, autonomía y desarrollo profesional que favorece el acceso al empleo y la promoción interna de las mujeres dentro de la organización.
Con el objetivo de profundizar en el proyecto que le ha valido este reconocimiento y dar a conocer las iniciativas que impulsa en materia de igualdad, el ICAM entrevista a Rosana González líder y sponsor del proyecto en Compass, en el marco de esta serie dedicada a las entidades y profesionales galardonadas.
¿Qué ha significado para su organización recibir este reconocimiento del ICAM?
Ha sido un reconocimiento muy especial porque valida un trabajo que nace desde la convicción, no desde la obligación. En nuestro caso, la igualdad no es una iniciativa aislada, sino una línea estratégica integrada en la gestión del negocio. Que una institución como el ICAM lo reconozca refuerza que estamos en el camino correcto y, sobre todo, nos impulsa a seguir avanzando.
¿Cuál fue el principal motivo que os impulsó a presentar vuestra candidatura a estos premios?
El principal motivo fue compartir una experiencia real, con impacto tangible. Muchas veces hablamos de igualdad en términos conceptuales, pero nosotros queríamos demostrar que, incluso en entornos operativos y de alta intensidad laboral, es posible generar oportunidades reales y sostenibles.
¿Cómo explicarían el impacto de su trabajo en materia de igualdad?
Nuestro enfoque ha sido actuar desde el origen. No se trata solo de promover mujeres, sino de generar las condiciones para que puedan acceder, desarrollarse y mantenerse en el empleo.
Con iniciativas como la Woman’s Academy hemos trabajado en empleabilidad, autonomía y desarrollo profesional, lo que ha tenido un impacto no solo social, sino también organizativo, mejorando la diversidad real de nuestros equipos.
¿Qué logro o iniciativa destacaría como especialmente transformador en su proyecto?
Sin duda, la Woman’s Academy. Es un proyecto que nace desde el área de RRLL y DEI, lo cual ya es diferencial, y que ha evolucionado hasta convertirse en una palanca real de inclusión. Lo transformador ha sido integrarlo en el modelo de negocio: no es un programa paralelo, sino una vía real de acceso al empleo y de desarrollo dentro de la organización.
¿Cuál ha sido el principal obstáculo que habéis tenido que superar para impulsar el liderazgo femenino?
Podemos llamarlo obstaculo, pero a mi en realidad me parece mejor llamarlo oportunidad. Y lo es, porque nos ha permitido superar sesgos incoscientes en la organización, y enriquecernos de las viviencias de las participantes. Se han superado las inercias y e ideas preconcevidas erroneas que existen en las organizaciones, ylo hemso hecho con datos, coherencia y, sobre todo, liderazgo: tomar decisiones que a veces no son las más cómodas, pero sí las correctas.
En vuestra experiencia, ¿Qué avances destacaríais hoy en el sector jurídico o empresarial en materia de igualdad?
Creo que el gran avance es que la igualdad ya está en la agenda estratégica. Hay más profesionalización, más transparencia y más exigencia. El reto ahora es consolidarlo y trasladarlo a todos los niveles de la organización, especialmente a los puestos de liderazgo.
¿Qué papel creéis que juega la abogacía —y en particular el ICAM— en la promoción de la igualdad?
La abogacía juega un papel fundamental como garante y como motor de cambio. El ICAM, en concreto, tiene la capacidad de generar referentes, impulsar el debate y dar visibilidad a iniciativas que realmente están transformando el tejido empresarial.
¿Qué consejo daríais a las jóvenes juristas que aspiran a posiciones de liderazgo?
Les diría que confíen en su criterio y que no esperen a sentirse completamente preparadas para dar el paso. El liderazgo se construye ejerciéndolo. Y también que busquen entornos donde su talento sea reconocido y potenciado.
¿Qué os gustaría que cambiara en los próximos cinco años en materia de igualdad?
Me gustaría que dejáramos de hablar de liderazgo femenino como algo diferencial y pasara a ser algo natural. Y, sobre todo, avanzar en corresponsabilidad real, porque la igualdad no es solo un tema de mujeres, sino de cómo organizamos el trabajo y la sociedad.
Para terminar, ¿Qué significa para vuestra organización el liderazgo femenino?
Para mí no es un tipo de liderazgo distinto, sino una forma de enriquecer el liderazgo en general. Aporta una mirada más inclusiva, más colaborativa y más conectada con las personas, sin perder foco en resultados ni en exigencia.
¿Qué le diríais a otras empresas, instituciones y/o personas físicas que estén trabajando en pro de la igualdad y/o el liderazgo femenino para animarles a presentar su candidatura en próximas ediciones?
Les diría que lo hagan, porque el proceso en sí ya es valioso. Obliga a reflexionar, a medir y a poner en valor lo que se está haciendo.
Y compartir estas iniciativas es clave para acelerar el cambio.