Manuel Marchena inaugura el Curso de Acceso del ICAM: «El contacto humano es irremplazable»

El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid ha celebrado la sesión inaugural de la V Edición del Curso de Acceso a la Abogacía y a la Procura, con la participación de Mabel Klimt, diputada de la Junta de Gobierno del ICAM; Óscar Báscones, director del Curso; y Manuel Marchena, magistrado y expresidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

Ante los alumnos que comienzan esta nueva etapa formativa, Marchena ha situado la inteligencia artificial en el centro de una reflexión sobre el futuro de la profesión, la protección de los derechos y el papel insustituible del abogado en la resolución de los problemas de las personas. Su intervención ha combinado una reivindicación de la dimensión humana de la abogacía con una llamada a prepararse para un entorno jurídico en profunda transformación.

La abogacía, una profesión que resuelve problemas humanos

Marchena ha comenzado compartiendo su experiencia en las distintas profesiones jurídicas y el especial significado que ha tenido para él el ejercicio de la abogacía: «De todas las profesiones que yo he ejercido en el mundo del derecho, la más satisfactoria para mí ha sido la de la abogacía».

El magistrado ha destacado que el abogado conoce de primera mano la realidad personal que existe detrás de cada asunto. Frente al contacto con los expedientes que caracteriza otras funciones jurídicas, ha recordado que quien acude a un despacho lo hace con una preocupación, un conflicto o una situación de vulnerabilidad que necesita una respuesta profesional y humana.

«El abogado tiene una ventaja respecto del juez y del fiscal, y es que el abogado soluciona problemas humanos», ha señalado. Una idea que ha acompañado de una recomendación a los estudiantes: entender su futuro ejercicio como una tarea orientada a «solucionar controversias personales y sociales».

Ese vínculo con las personas constituye, a su juicio, una fortaleza decisiva ante la automatización. «Yo sostengo que de todas las profesiones jurídicas, de todas, la que menos riesgo corre es la suya», ha afirmado, antes de explicar el motivo: «El contacto humano al que hacía yo referencia en mi primera intervención es un contacto que es irremplazable».

Para ilustrarlo, ha planteado la situación de una persona detenida que necesita conocer sus derechos y las posibles consecuencias de su situación. Más allá de las respuestas que pueda ofrecer un ordenador, Marchena ha subrayado la importancia de contar con un abogado al que mirar a la cara y del que recibir orientación y confianza.

Inteligencia artificial sin renunciar al criterio propio

La ponencia ha abordado también el impacto de la inteligencia artificial sobre la forma de trabajar, acceder a la información y tomar decisiones. «Ustedes tienen que pensar que son la generación de la inteligencia artificial», ha trasladado Marchena a los alumnos, al advertir de que la transformación tecnológica exige un esfuerzo de preparación que no puede aplazarse.

Su reflexión ha puesto el foco en el riesgo de delegar en los algoritmos capacidades que forman parte del juicio personal y profesional. «Estamos de alguna forma subarrendando, subcontratando nuestras propias capacidades hasta afectivas», ha señalado al analizar la creciente influencia de estas herramientas en las decisiones de la vida cotidiana.

En el terreno de la formación jurídica, ha propuesto un ejemplo directamente relacionado con el trabajo de los estudiantes: elaborar una reflexión sobre la afirmación «En el proceso penal la verdad no se puede obtener a cualquier precio». A partir de este supuesto, ha advertido del riesgo de acudir automáticamente a una herramienta de inteligencia artificial y sustituir el esfuerzo de razonamiento por una respuesta generada.

Marchena ha vinculado esta tendencia con lo que ha denominado «la desertización de nuestra capacidad cognitiva», y ha invitado a los futuros profesionales a preservar su autonomía intelectual en un contexto en el que la tecnología ofrece respuestas cada vez más rápidas y sofisticadas.

Nuevos desafíos para los derechos y las garantías procesales

Otra de las cuestiones centrales de la intervención ha sido la necesidad de examinar cómo la expansión de los sistemas algorítmicos afecta a los derechos y a las garantías de la justicia.

Marchena ha planteado interrogantes sobre la presunción de inocencia, la publicidad de las actuaciones judiciales y el derecho a la doble instancia ante un hipotético escenario de decisiones automatizadas. «El control público de las decisiones judiciales es la primera fórmula para inhibir la tentación de arbitrariedad de un juez», ha recordado al defender la importancia de conservar garantías que permitan supervisar y cuestionar las decisiones.

Asimismo, ha abordado los neuroderechos, el derecho al entorno virtual y la identidad algorítmica, así como los problemas derivados de la permanencia de los perfiles construidos a partir de los datos personales. Su reflexión ha incluido el «derecho a no ser engañado», ante la creciente dificultad para distinguir contenidos auténticos de otros generados artificialmente.

Estos desafíos, ha explicado, obligan a los juristas a revisar el alcance de las categorías tradicionales y a construir respuestas para situaciones nuevas: «Tenemos que hacer un esfuerzo por adaptarnos a realidades jurídicas que no existen y que no pueden condensarse en lo que es el derecho a la intimidad».

Formación y capacidad crítica para una profesión en transformación

Durante la sesión, Mabel Klimt ha profundizado en los retos de la inteligencia artificial y en la responsabilidad de los juristas para que la transformación tecnológica preserve los derechos y las garantías. «Los abogados del futuro, estos los abogados del mañana, son la clave o la llave para que podamos recorrer ese camino con garantías, sin perder todo aquello que a lo largo de la historia nos ha costado tanto trabajo conseguir», ha afirmado. La diputada ha animado a los estudiantes a afrontar esta nueva etapa con compromiso: «Es un camino apasionante y tenéis una gran responsabilidad».

Por su parte, Óscar Báscones ha destacado la importancia de aprovechar el Curso para reforzar la preparación y el pensamiento crítico necesarios para desenvolverse en ese nuevo entorno.

Marchena ha cerrado su intervención con una llamada a asumir activamente el cambio: «Vuestra generación es la que tiene que asumir ese desafío, que es un desafío intelectual, es un desafío adaptativo». Su mensaje final a los alumnos ha condensado esa invitación: «Lo que tenéis que hacer es ser juristas en disposición de adaptarse, adaptarse y adaptarse».

La sesión inaugural da continuidad al encuentro de bienvenida celebrado el pasado 22 de septiembre con el decano, Eugenio Ribón, y abre una edición del Curso orientada a conectar la formación jurídica con la práctica profesional. El programa combina conocimientos jurídicos y procesales, simulaciones de juicio, visitas institucionales y prácticas externas para acompañar a los estudiantes en su incorporación a la abogacía y la procura.

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