El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) y la Cámara Española de Comercio de la República Argentina (CECRA) celebraron ayer el encuentro virtual «El Derecho en la Era de la Inteligencia Artificial: Regulación, Innovación y Nuevos Desafíos para la Profesión Jurídica», que reunió de forma telemática a juristas, representantes institucionales y profesionales del sector tecnológico de España y Argentina.
Durante el encuentro, Mabel Klimt, diputada de la Junta de Gobierno del ICAM responsable de Innovación y Tecnología, abrió su intervención describiendo la IA como un cambio de paradigma. A su juicio, no es una herramienta aislada, sino una tecnología transversal que obliga a repensar categorías jurídicas y garantías. Frente a la fascinación y al temor, defendió una posición más exigente para la abogacía: comprender la tecnología y traducirla en reglas aplicables.

En materia de propiedad intelectual, Klimt sostuvo que la clave está en la existencia de una aportación humana relevante. No basta con pulsar una tecla ni con dar una instrucción genérica, y la originalidad se refuerza como criterio de atribución. En cuanto a la gobernanza, propuso tres condiciones: transparencia, trazabilidad y supervisión humana. Advirtió de que el principio de human in the loop se queda corto si se aplica de forma meramente formal. Entre los desafíos para la profesión señaló la competencia técnica mínima, el secreto profesional y la responsabilidad frente al cliente. «La inteligencia artificial no sustituye al Derecho ni a la abogacía: nos obliga a ejercerlos con más criterio, más responsabilidad y más capacidad de gobierno», concluyó.
Por su parte, Santiago Mediano, presidente de la Sección de Inteligencia Artificial del ICAM, puso el foco en la responsabilidad profesional. Según algunos sondeos, el uso de herramientas de IA en asesorías jurídicas de empresa ha pasado del 44 % al 87 % en un año, con un ahorro estimado de 240 horas anuales por profesional. Mediano subrayó que la diligencia se desplaza hacia la elección, supervisión y control de los sistemas.

En el encuentro intervinieron también Santiago Gini (Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires) y Martín De Dios (Globant). Sus intervenciones señalaron que la IA avanza hacia un modelo en el que los agentes ejecutan y las personas supervisan. Además, alertaron de riesgos como el sesgo de automatización o el uso de herramientas no autorizadas en las organizaciones, y planteó quién responde por los daños de la IA.
El evento se suma a la colaboración que el ICAM y la CECRA vienen reforzando en los últimos meses, y confirma el papel del Colegio como referente en el debate sobre la regulación ética y profesional de la inteligencia artificial.