El ICAM reivindica la dimensión jurídica de Antonio Maura en el centenario de su fallecimiento con una exposición dedicada a su ejercicio como abogado

  • La muestra “Maura Abogado”, inaugurada ayer en la sede colegial, analiza su trayectoria profesional y su contribución a la modernización jurídica durante la Restauración.
  • Organizada junto a la Fundación Antonio Maura, la exposición podrá visitarse en el Patio de la Biblioteca del ICAM hasta el 27 de febrero.

Además de presidir cinco gobiernos y desempeñar un papel central en la vida política de la Restauración, Antonio Maura desarrolló una intensa trayectoria profesional como abogado, dirigiendo asuntos como el pleito de Benito Pérez Galdós con su editor o la testamentaría de la Reina Gobernadora María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. Esa dimensión, a menudo eclipsada por su trayectoria política, es la que pone en valor la exposición inaugurada este lunes en la sede del Colegio de la Abogacía de Madrid, organizada junto a la Fundación Antonio Maura con motivo del centenario de su fallecimiento.

El acto contó con la presencia de destacadas personalidades del ámbito jurídico. Entre ellas, la Tesorera Lola Fernández y la Diputada Roberta Poza

Instalada en el Patio de la Biblioteca y abierta al público hasta el 27 de febrero, la muestra reúne documentos procedentes mayoritariamente del archivo de la Fundación Antonio Maura, a los que se suman fondos del propio Colegio. El recorrido permite conocer de primera mano la actividad del despacho de Maura y algunos de los asuntos que marcaron aquella etapa histórica. Entre las piezas expuestas pueden verse, entre otros materiales, su expediente de incorporación al Colegio en 1874; fotografías ampliadas con análisis pericial de firmas que muestran cómo se ejercía la abogacía a finales del siglo XIX; libros de registro de honorarios con anotaciones manuscritas tras la Semana Trágica de 1909; correspondencia profesional como la carta de Ángel Ossorio de 1916 con dedicatoria personal; y esquemas sucesorios elaborados para arbitrajes complejos, incluidos los relativos a las testamentarías de la Reina Gobernadora y del duque de Medinaceli.

El acto inaugural contó con las intervenciones de diputado de la Junta de Gobierno José Ramón Couso, junto al decano emérito Luis Martí Mingarro, miembro del Patronato de la Fundación Antonio Maura; el secretario de la Fundación, Alfonso Pérez-Maura; y Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española, y fue clausurado por la vicedecana del Colegio, Isabel Winkels.

El abogado antes que el político

José Ramón Couso destacó que “la Historia de España es la Historia de la Abogacía. Esta rotunda afirmación se cumple en el acto de conmemoración de los 100 años del fallecimiento de Antonio Maura, figura polifacética, como político, jurista, artista, académico, aunque fundamentalmente, como abogado, colegiado durante más de 50 años”. Couso señaló que “Maura aprobó, como Ministro de Gracia y Justicia los Estatutos del Colegio de 1895, y su vinculación con la Abogacía fue ejemplar, como trabajador infatigable desde 1874 en que se incorporó al despacho de Germán Gamazo, su cuñado y, años después, Decano del ICAM”.

También recordó que “Maura, como abogado, destacó por su minuciosidad, rigor, exigencia personal, visión social y ética profesional. Fue abogado de toreros, escritores, aristócratas y compañías, desde Frascuelo a Pérez Galdós y sus dictámenes, editados en siete volúmenes, son referente de la aplicación del ordenamiento jurídico cien años después”.

Por su parte, Santiago Muñoz Machado, puso de manifiesto que “Maura fue el artífice, junto a Silvela de la reforma del procedimiento contencioso administrativo en España que, en 1904, estableció la última instancia en la Sala 3º del Tribunal Supremo, dejando al Consejo Real (Consejo de Estado) sin esa competencia jurisdiccional. Igualmente, por impulso de Maura, se llevó a cabo la iniciativa de reformar el régimen local, lo que se llevaría a cabo, años después, por Primo de Rivera, en la reforma municipal y provincial. Maura fue, como Director de la RAE, el impulsor del Diccionario Histórico de la Academia cuyo impulso fue recogido por Menéndez Pidal”.

El Decano emérito del ICAM, Luis Martí Mingarro, destacó la enorme relevancia de Maura quien, además de Presidente del Consejo de Ministros en cinco ocasiones, fue un destacadísimo referente de la Abogacía de su época y con una trayectoria de más de 50 años tuvo un escrupuloso sentido de la ética profesional, “colgando la toga” cuando dejó de tener responsabilidades públicas y enfocándose al dictamen jurídico.

Por último, Alfonso Pérez Maura puso de manifiesto la ingente labor de preservación del legado de Maura, a través de la Fundación que lleva su nombre y en la que el ICAM forma parte de su Patronato, con una ingente labor de ordenación bibliográfica y documental.

Cerró el acto la vicedecana del ICAM, quien destacó la dimensión de Maura como jurista, más allá de la política. En su intervención Winkels subrayó que la exposición no pretende reconstruir una biografía política, sino “devolver al primer plano una dimensión esencial de su vida profesional”. Porque “cuando pensamos en Antonio Maura”, recordó, “es lógico que acuda primero a nuestra memoria su prolongada y compleja trayectoria política. Sin embargo, antes, y durante todo eso, Maura fue abogado. Y no un abogado circunstancial, sino uno de los grandes juristas de su tiempo”.

Así, la muestra del ICAM permite comprender hasta qué punto la práctica forense fue una parte estructural de su identidad profesional y no un episodio secundario en su trayectoria pública. A través de los documentos expuestos, se aprecia cómo el rigor técnico, la preparación jurídica y la intervención en litigios de relevancia institucional marcaron su forma de entender el Derecho y la responsabilidad del jurista.

En esa línea, la vicedecana defendió que “reivindicar a Maura como abogado es también reivindicar la abogacía como pilar del Estado de derecho, como espacio de mediación, de técnica jurídica y de responsabilidad cívica”.

Recuperar esta dimensión profesional no responde únicamente a un ejercicio de memoria histórica, sino a una reflexión sobre la función social de la abogacía y su papel en la consolidación institucional.

En ese sentido, la exposición contribuye a restituir esa coherencia histórica: muestra cómo la técnica procesal, la solvencia argumental y la concepción ética del ejercicio profesional fueron elementos estructurales en su trayectoria. Desde esta perspectiva, la figura de Maura se inscribe en una tradición de abogacía que no se limita a la defensa de intereses concretos, sino que participa activamente en la construcción institucional y en la definición del papel del jurista en la vida pública.

Sobre Antonio Maura

Antonio Maura fue una de las figuras decisivas de la política y el pensamiento jurídico de la Restauración. Cursó estudios de Derecho en Madrid, donde ejerció la abogacía —primero en el bufete de Gamazo y, posteriormente, en su propio despacho—. Fue diputado por Palma de Mallorca desde 1881 y ocupó responsabilidades institucionales de primer nivel, entre ellas la Presidencia del Consejo de Ministros en cinco ocasiones entre 1903 y 1922, varios ministerios y la Vicepresidencia del Congreso (1886). Paralelamente, desarrolló una intensa actividad académica y jurídica: fue miembro de varias Reales Academias y director de la Real Academia Española entre 1913 y 1925, y participó en órganos consultivos como el Consejo de Estado y la Comisión General de Codificación, en la que desarrolló sus últimos trabajos como jurista.

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