El amparo colegial tiene como cometido servir de instrumento para velar y garantizar la eficacia y correcto ejercicio del derecho de defensa, removiendo los obstáculos que, en su caso, dificulten la intervención libre e independiente del profesional de la Abogacía.
No es un cauce para combatir decisiones jurisdiccionales, lo que tendrá que vehicularse mediante recurso.