El ICAM analiza la transformación digital y la IA en la abogacía ante el inminente AI Act en el su II Encuentro Digital

El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid celebró ayer la primera jornada del II Encuentro Digital, una cita organizada por la Sección TIC del Colegio, presidida por Alejandro Touriño, con la colaboración de asociaciones sectoriales de referencia como la International Association of Privacy Professionals (IAPP), la Asociación Española de Compliance (ASCOM), DENAE e ISACA.

Bajo el título “El Derecho ante la revolución digital y de la Inteligencia Artificial”, el encuentro arrancó con un claro enfoque institucional y práctico, orientado a acompañar a la abogacía y a las organizaciones en uno de los momentos regulatorios más exigentes de los últimos años.

Un contexto normativo europeo cada vez más cercano

La cita llega en plena fase de aterrizaje normativo en la Unión Europea, con la cuenta atrás del AI Act —que avanza hacia su plena aplicación el 2 de agosto de 2026, con hitos ya activados en 2025—, la entrada en aplicación del Data Act a partir de septiembre de 2025 y un ecosistema de cumplimiento digital cada vez más tangible, reflejado en decisiones y sanciones al amparo del Reglamento de Mercados Digitales (DMA). En este contexto, el Encuentro aborda cuestiones clave como la gobernanza de los sistemas de inteligencia artificial, la protección de activos intangibles, las nuevas exigencias de compliance tecnológico y la respuesta jurídica frente a amenazas emergentes de ciberseguridad.

La abogacía ante la transformación digital

La inauguración institucional corrió a cargo de Mabel Klimt, diputada responsable de Tecnología del ICAM, quien subrayó el carácter estructural del cambio que vive la profesión jurídica. “No estamos ante una simple evolución de herramientas, sino ante una transformación profunda del ejercicio del Derecho, impulsada por la inteligencia artificial, los datos y la automatización”, afirmó, destacando que el abogado ya opera en un ecosistema digital que exige nuevas capacidades sin renunciar al criterio jurídico clásico.

En su intervención, Klimt puso el acento en la responsabilidad institucional del Colegio y de la abogacía ante este nuevo escenario: “La tecnología debe ser un aliado del Derecho, pero siempre desde la supervisión humana, la ética profesional y el respeto a los derechos fundamentales”. En este sentido, defendió la necesidad de que los juristas comprendan el funcionamiento y los límites de la IA para poder asesorar con solvencia en materia de riesgos, sesgos y cumplimiento normativo.

Finalmente, la diputada de Tecnología del ICAM apeló a la formación continua y al enfoque estratégico como claves para los próximos años: “El abogado del presente —y del futuro inmediato— debe integrar conocimiento jurídico, comprensión tecnológica y visión de negocio, porque el valor diferencial estará en anticipar riesgos y acompañar la toma de decisiones en contextos complejos”. Un mensaje alineado con los desafíos que plantea el nuevo marco europeo y con el objetivo del Encuentro de servir como espacio de reflexión y preparación práctica.

Junto a Mabel Klimt intervinieron también en el acto inaugural Andrés F. Ángel Posada, copresidente del Capítulo de Madrid de la IAPP, y José F. Zamarriego, presidente de ASCOM.

En su intervención, Andrés F. Ángel Posada subrayó que la inteligencia artificial ya no es un concepto teórico, sino una realidad que está reconfigurando la economía del conocimiento y la toma de decisiones en las organizaciones. Señaló que la IA actúa ya como una nueva “fuerza laboral”, multiplicando la capacidad de los servicios legales y obligando a situar la diligencia, la auditoría y la rendición de cuentas en el centro de la actividad jurídica. Asimismo, destacó la necesidad de redefinir responsabilidades en entornos automatizados y el paso hacia modelos orientados a resultados, en los que el contrato se convierte en una herramienta estratégica de gobernanza.

Por su parte, José F. Zamarriego ofreció una reflexión desde la perspectiva del compliance, alertando sobre un contexto marcado por la disrupción tecnológica y la sensación de amenaza constante que generan fenómenos como la ciberseguridad o la propia inteligencia artificial. Defendió la necesidad de reforzar la gobernanza para poner orden en organizaciones sometidas a cambios acelerados, y reivindicó la tecnología como un elemento de apoyo —y no solo de riesgo— para demostrar buenas prácticas, innovar y generar confianza.

IA y propiedad intelectual: confidencialidad y secretos empresariales

Durante la sesión se celebró la mesa redonda “Implicaciones en propiedad intelectual, secretos empresariales y confidencialidad en el uso de la inteligencia artificial”, moderada por Paula Ortiz López, directora general de DENAE. En ella participaron Carmen Páez Soria, subsecretaria de Cultura del Ministerio de Cultura; Asier Crespo, director Legal de Microsoft España y Portugal; Clara Ruipérez de Azcárate, directora de Propiedad Intelectual del Grupo Telefónica; y Georgina García-Más Vélez, abogada senior de Nuevas Tecnologías en VidaCaixa. El debate se centró en la IA generativa como una tecnología especialmente disruptiva, por su inmediatez, su carácter transversal y su capacidad para tensionar categorías jurídicas clásicas como la propiedad intelectual, la confidencialidad y los secretos empresariales.

Carmen Páez Soria, subsecretaria de Cultura del Ministerio de Cultura, subrayó que la IA generativa presenta rasgos diferenciales frente a otras tecnologías —inmediatez, capilaridad y capacidad de afectar a todas las disciplinas creativas— y defendió que la posición del Gobierno parte de una premisa clara: la tecnología debe estar al servicio de la ciudadanía y girar en torno a la persona creadora, en línea con el modelo europeo de derechos de autor. Páez reconoció el alto grado de inseguridad jurídica existente, especialmente en relación con el entrenamiento de modelos y el estatus del output generado por IA, y explicó que el Ministerio trabaja en acompañar al sector cultural para dotarlo de mayor seguridad, recordando que el Registro de Propiedad Intelectual no acepta obras generadas de forma autónoma por inteligencia artificial. Asimismo, apuntó a la transparencia como problema transversal y a la necesidad de evaluar si el marco normativo actual —TDM, Ley de Secretos Empresariales y AI Act— requiere ajustes puntuales o nuevas herramientas regulatorias para responder a una disrupción tan heterogénea como la que plantea la IA generativa.

Tras la intervención de la subsecretaria, la mesa abordó de forma detallada los principales ejes regulatorios europeos que inciden en esta materia. Se analizó el impacto del Reglamento de Inteligencia Artificial, en particular las nuevas obligaciones de transparencia sobre el entrenamiento de los modelos; el régimen de la minería de textos y datos (TDM) y su sistema de reserva de derechos; y la Ley de Secretos Empresariales como herramienta clave para decidir qué datos pueden compartirse y bajo qué condiciones contractuales en entornos de IA. El debate puso de relieve que estas normas ya “ponen puertas” al uso de la IA, aunque persiste la duda sobre si bastan ajustes puntuales o si será necesaria nueva regulación específica.

Prepararse para el AI Act: gobernanza de la IA de alto riesgo en grandes empresas

La otra mesa redonda del II Encuentro Digital ICAM abordó la gobernanza de los sistemas de alto riesgo de inteligencia artificial, centrada en cómo las grandes empresas están preparando sus estructuras internas ante la entrada en vigor del Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea (AI Act) en agosto de 2026. La sesión fue moderada por Cristina Villasante, abogada especializada en propiedad intelectual en ECIJA, y contó con la intervención de Antonio Muñoz Marcos, Data Protection Technical Director en Telefónica; María Pedrosa Martínez, Head of NewLaw & Digital en Repsol; y Laura Fernández, Responsable de Inteligencia Artificial y Regulación en Servicios Jurídicos Corporativos de BBVA.

Los ponentes destacaron la urgencia de implementar marcos de gobernanza que aseguren el cumplimiento de la normativa europea, subrayando que los sistemas de IA afectan transversalmente a los derechos fundamentales, la toma de decisiones estratégicas y todas las áreas de la empresa. Antonio Muñoz señaló que la gobernanza de la IA no se limita a los sistemas de alto riesgo, sino que se amplía a la tecnología responsable en toda la organización, mientras que María Pedrosa y Laura Fernández resaltaron la necesidad de integrar los marcos de IA en las estructuras ya existentes de cumplimiento y control, como la protección de datos y los marcos de gobernanza financiera.

Durante la mesa, se analizaron mecanismos prácticos de gobernanza, incluyendo estructuras transversales en las empresas, sistemas de clasificación de riesgos, inventarios completos de sistemas, y procedimientos para supervisar el cumplimiento de proveedores. Se enfatizó la tensión entre la necesidad de cumplimiento y la innovación, y la importancia de anticipar obligaciones mediante estándares y buenas prácticas, como la adhesión a la IPAD o la futura ISO 42001.

En conjunto, la sesión evidenció que la preparación anticipada y la integración de la IA en marcos de gobernanza existentes son claves para que las empresas puedan afrontar con solvencia las obligaciones del AI Act y garantizar un uso ético, seguro y transparente de la inteligencia artificial.

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